Otra perla escondida en la hemeroteca de La Vanguardia: la noticia del puñetazo que Vargas Llosa propinó a García Márquez acusándole de querer ligar con su esposa.
Ocurrió en 1976 y lo he descubierto al leer el artículo ‘El ojo morado de Gabo‘ que publica hoy Xavi Ayén.
A continuación, la historia de ‘El puñetazo de Vargas Llosa’.
(Artículo publicado en la Comunidad Hemeroteca)
Rodrigo Moya, como escribe el periodista Xavi Ayén en La Vanguardia, ejerció de fotógrafo una escasa docena de años pero esto le bastó para convertirse en uno de los profesionales más importantes de América Latina. Él es el autor de ésta imagen, la del escritor Gabriel García Márquez posando sonriente y con un ojo morado.
El artículo de Ayén ‘El ojo morado de Gabo‘ explica, en palabras del propio autor de la fotografía, qué es lo que le ocurrió a García Márquez para que luciera tal impresionante marca de puñetazo. Fue Vargas Llosa quien pegó al autor de ‘Cien años de soledad’. “Moya, claro, le preguntó por los motivos de la agresión” - escribe Ayén- “y, aunque Gabo aludió inicialmente a las diferencias políticas entre ambos, su esposa, Mercedes Barcha, que le acompañaba acabó confesándole: Mario es un celoso estúpido”.
¿Qué ocurrió realmente? Habría que preguntárselo a los protagonistas, a García Márquez, a Vargas Llosa y, sobretodo, a las esposas de ambos. Buscando en la hemeroteca de La Vanguardia, no obstante, podemos, si no saber con total certeza el por qué del puñetazo, sí intuir por dónde iban los tiros.
El 14 de febrero de 1976, un breve escondido entre una noticia de un frustrado golpe de estado en Nigeria y otra sobre la guerra en Angola, describe el incidente. ‘Puñetazo en el Olimpo literario hispanoamericano’ - se tituló en su momento. Pero lo mejor es el subtítulo: ‘Vagas Llosa logra un KO sobre García Márquez. Causa: una mujer’.
“El KO del escritor colombiano dejó perplejos a los numerosos periodistas que asistían, en pase privado, a la proyección de ‘La odisea de los Andes’, en la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica, lugar elegido por los ‘pugilistas’ para el breve combate” - Y es que, según cuenta el periodista de la agencia Efe, “la lucha surgió por sorpresa y ni tan siquiera hubo lugar a un intercambio de golpes: la certera mano del autor de ‘La ciudad y los perros’ hizo blanco en el mentón del colombiano”.
Según parece, el enfado venía de lejos. Según contó el escritor tras propinar el puñetazo, la causa de todo era “un intento de aproximación” a la mujer de Vargas Llosa que García Márquez habría protagonizado unos días antes en Barcelona. Esto no gustó nada al marido, que estuvo días con la mosca detrás de la oreja y cuando ya en México Gabo se le acercó a saludarle no pudo contenerse.
El día después del incidente, una columna de Alberto Diaz Rueda y José Casan Herrera, analiza lo ocurrido con acertada ironía: “En este puñetazo propinado por Vargas a García a causa de amores más o menos presuntos dedicados por Márquez a la mujer de Llosa, y precisamente en Méjico, se unen tres características esenciales de lo hispano: la contundencia expresiva (el puñetazo), la causa prima (el honor) y el concepto (los pecados de amor hay que ‘lavarlos’ en público y con sangre)”.
El puñetazo no obtuvo réplica. “El incidente concluyó con la retirada por unos amigos del combatiente vencido”, cuenta la noticia del incidente. O no la obtuvo hasta el 2007, que fue cuando el fotógrafo Rodrigo Moya publicó las fotografías del ojo morado en el diario mexicano La Jornada. Gabriel García Márquez se había hecho fotografiar para dejar constancia de su ojo morado y, ahora, el suyo ya es un ojo mítico. La fotografía de Moya ya forma parte de la historia.





[...] Segunda foto tomada de acá. [...]