(vía Prensa Preventiva)

“Una mañana, a la redacción del periódico llegó un hombre cubierto hasta la nariz por una cobija, bajo la cual, escondía un bulto a la altura del estómago. Preguntó a un encargado si ahí era donde compraban noticias. El interrogado respondió que sí. Patrón, ­dijo, entonces­ traigo una noticia. ¿Cuánto me dan por ella? ­Pues hombre… depende de la importancia. Diga usted… El hombre embozado, se dirigió hacia una mesa, apartó la cobija, abrió las manos y dejó caer sus intestinos. Contó que en una esquina, no supo quién, le habían propinado una puñalada. De esa manera, respondió el herido a un anuncio publicado por el periódico bajo el encabezado: ‘Se compran noticias’. La publicación prometía pago inmediato una vez que la información fuera corroborada: el pago era proporcional a la abundancia y veracidad de los detalles.
El hecho fue real. Ocurrió en 1894″.

Agustín Sánchez
Terribilísimas historias de crímenes y horrores en la Ciudad de México en el siglo XIX
(Ediciones B)

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Jordi - 24 Feb 10 a las 22:30:07

Esperem que el periòdics actuals no arribin aquest extrem, encara que de vegades sembla que les coses funcionen de manera similar o pitjor, perquè aquesta noticia es veritat i algunes de les que llegim són creades artificialment.