“Jo he arribat a la conclusió de que els adults estan tocats del bolet…“- les decía Xesco Boix a los niños- “No tots sortosament. Els grans diuen mentides, no compleixen la paraula donada, estan gairebé ensopits, la imaginació no els funciona, es compliquen innecessàriament la vida…Ras i curt que estan tocats del bolet… Si us plau: no els imiteu pas!”
Xesco Boix murió hace hoy 25 años. Este artículo publicado en la Comunidad Hemeroteca de La Vanguardia.es conmemora el aniversario de la muerte del que fue pionero de la animación infantil en Catalunya.
Xesco Boix, pionero de la animación infantil
“El cantante y animador infantil Xesco Boix, de 36 años y físico inconfundible con barba, gorra y guitarra, falleció al ser atropellado por el tren en la población de Malgrat de Mar, donde se encontraba recuperándose de una serie de depresiones psíquicas”. La Vanguardia informaba así, el lunes 23 de julio de 1984, de la muerte de uno de los pioneros de la animación en Catalunya. Los hechos habían ocurrido dos días antes, el 21 de julio; e inmediatamente después, tanto en La Vanguardia como en el resto de cabeceras catalanas, empezaron a aparecer artículos de opinión de articulistas y personalidades del mundo de la cultura que quisieron despedir y homenajear al hombre que, con sus canciones y su manera de entender la pedagogía, había significado tanto para los más pequeños.
Los homenajes llegaron también a la calle. El 8 de diciembre de ese mismo año, el Parc de la Ciutadella de Barcelona acogió un gran acto cívico al más puro estilo Xesco Boix: 50 grupos de animación actuaron ininterrumpidamente durante horas y más de 100.000 personas - niños y mayores- jugaron y bailaron durante todo el día para recordar a Xesco Boix, sus “sopes de pedres” y sus “gripaus blaus, babaus”. El acto mereció un espacio en las portadas de los diarios del día siguiente.
Entre los artículos dedicados a la figura de Boix que se publicaron en La Vanguardia destacan la columna que le dedica Manuel Ibáñez Escofet el 28 de julio y el artículo titulado ‘Xesco Boix quiso cambiar la sociedad con sus canciones dirigidas a los niños‘ del día 24.
A continuación, los fragmentos más representativos:
Xesco Boix quiso cambiar la sociedad
“En otra época, Xesco Boix hubiera sido misionero, de los que recorrían los antiguos caminos para propagar la buena nueva y en cierto modo es esto lo que iba haciendo realmente, cantando por los pueblos a cambio de comida y de un juguete para llevar a su hijo como única paga. Xesco Boix parecía vivir en otra época o en otro mundo mejor, y ante las continuas agresiones de la vida cotidiana tendía a encerrarse en una urna, como negándose a admitir que la ambición prevalezca sobre la bondad, que la propaganda se imponga a la razón, que lo natural se supedite a lo superfluo y que, en definitiva, se tenga que vivir acuciado por imperativos que desvirtúan continuamente lo esencial. Él pretendía cambiar nuestra sociedad pagana tratando de incidir a la infancia hacia la adopción de otros estilos de vida y estaba convencido de conseguirlo con el influjo de sus canciones que loaban la inocencia, la bondad, la pureza, el amor fraternal y la naturaleza intacta”.
(…) “Cuanto más de cerca se le trataba, más crecía la impresión de que Xesco Boix no era realmente de este mundo, pero más crecía también el sentimiento de profundo respeto hacia él. Era un personaje único, inquietante, sugestivo, que irradiaba bondad y contagiaba bonanza. Era un carácter limpio, transparente y consecuente con su insólito heroísmo pacífico, que podía desvelar tal vez pocos prosélitos pero era digno de la admiración reverencial que se le dispensaba”.
‘La gran conspiración’, de Manuel Ibáñez Escofet
“Yo también quiero hablar de Xesco Boix. No de su muerte trágica ni de su vocación, de su entrega misionera y de su estricta y rigurosa profesionalidad. Quiero hablar de Xesco Boix como testimonio patético de un combate que, muchas veces, parece perdido: el de salvar la imaginación del niño ante una conspiración montada para robársela (…) A mí me recordaba los hombres-libro de aquel ‘Farenheit 451′ que conmovió en su momento a tantos espíritus. Era, como ellos, el testigo de un mundo que se derrumba y que quieren conservar en sus valores más esenciales aún a costa de los mayores esfuerzos y de los más dolorosos sacrificios”.
“Los medios de comunicación de masas, sobre todo los audiovisuales, dejan al niño sin posibilidad de imaginar (…) Xesco Boix recogió el relevo de los viejos, los continuadores de la tradición, los narradores de cuentos y leyendas, los cantantes de canciones que despertaban la imaginación de los más pequeños. (…) Y este era el combate personal y admirable de Xesco Boix contra la desértica soledad de un mundo que no vibra, que no inventa, que carece de ideas propias”.
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