(vía Prensa Preventiva)
“Una mañana, a la redacción del periódico llegó un hombre cubierto hasta la nariz por una cobija, bajo la cual, escondía un bulto a la altura del estómago. Preguntó a un encargado si ahí era donde compraban noticias. El interrogado respondió que sí. Patrón, dijo, entonces traigo una noticia. ¿Cuánto me dan por ella? Pues hombre… depende de la importancia. Diga usted… El hombre embozado, se dirigió hacia una mesa, apartó la cobija, abrió las manos y dejó caer sus intestinos. Contó que en una esquina, no supo quién, le habían propinado una puñalada. De esa manera, respondió el herido a un anuncio publicado por el periódico bajo el encabezado: ‘Se compran noticias’. La publicación prometía pago inmediato una vez que la información fuera corroborada: el pago era proporcional a la abundancia y veracidad de los detalles.
El hecho fue real. Ocurrió en 1894″.
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Agustín Sánchez
Terribilísimas historias de crímenes y horrores en la Ciudad de México en el siglo XIX
(Ediciones B)





