“La fuerza de la imagen se encuentra en sus opuestos. Se trata de un doble sentido. Parece un fotografía de un clásico conflicto bélico, pero es simplemente el desalojo de personas de una casa después de la exclusión. Ahora la guerra en su sentido clásico es entrar en las casas de los que no pueden pagar sus hipotecas” - MaryAnne Golon, presidente del jurado
Archivo para November 2009
Seguramente no merecen ni una línea, lo cierto es que no se debería ni hablar de ellos. Pero es que, de hecho, como dicen en P+DH, “esto podría pasar por una anécdota, pero esto tiene consecuencias”.
Porque luego vas en autobús y en el asiento de atrás una señora y un señor hablan de ellos como si lo que cuentan cada día en sus informativos fuera cierto. Hablan de Intereconomía TV, esta cadena que, emitiendo fundamentalmente a través de licencias públicas de TDT, lanza a la opinión pública mensajes gravísimos.
Un ejemplo claro es este reportaje del que hablan ahora los lectores de Periodismo + Derechos Humanos. “El reportaje en cuestión intenta explicar las razones por las que, según las tesis de la Iglesia Católica, los condones no sirven para frenar el SIDA en África”. Razones como que si en el Tercer Mundo no saben leer, cómo van a entender cómo se pone un condón; y que, suponiendo que lo entendieran, cómo podrían ponérselo con estas manos tan gruesas que tienen.
Es una lástima que el documental ‘Els nous pirates‘ que el programa 30 Minuts emitió hace ya meses no tenga derechos de emisión en internet. Porque lo hubiéramos podido volver a mirar y obtener así un poco más de contexto para entender qué ha pasado con el Alakrana.
Lectura recomendada:
‘You are being lied to about pirates‘, de Johann Hari. Publicado en el Huffington Post en abril del 2009
Ésta es una de las 67 noticias nominadas para la selección anual de 25 noticias no difundidas por los grandes medios del Proyecto Censurado 2009/2010. Lo cuenta Ernesto Carmona en ‘Mienten sobre los piratas de Somalía‘
En estos tiempos de desafección política, cae en mis manos un libro de hace años. Uno de aquellos que te va quedando pendiente de leer no sabes muy bien por qué. Se trata de ‘Hay algo que no es como me dicen‘, un gran trabajo de Juan José Millás que relata ‘el caso de Nevenka Fernández contra la realidad’.
“Es la historia de una mujer sensata que cuando se dio cuenta de que todo lo que le habían contado era mentira, fue al juzgado, denunció los hechos y lo puso todo patas arriba. La mujer, que se llama Nevenka Fernández, dejó de ser sensata el 26 de marzo de 2001, fecha en la que dimitió como concejal de Hacienda y Comercio del Ayuntamiento de Ponferrada (Galicia) y denunció por acoso sexual a su alcalde, Ismael Álvarez”.
Leer esta historia no es sólo leer un libro bien escrito. Y buscar en la hemeroteca cómo se contó el caso, no es sólo un ejercicio de memoria histórica. Recordar el caso de Nevenka Fernández es golpearte con la cruda realidad: a pesar de que, tras un juicio en que Nevenka recibió un trato asquerosamente vejatorio, el alcalde Ismael Álvarez fue condenado por un delito de acoso sexual; a pesar de esto, no se hizo justicia.
“Tampoco faltan periodistas jóvenes. El problema, en una época de transición, consiste en que algunos de esos periodistas jóvenes se desvanecen por falta de soporte industrial; otros se ven obligados a predicar en solitario desde un blog; algunos, los menos, llegan al mando o al púlpito cuando apenas están descubriendo cómo funciona el oficio y cómo funciona la vida. Mientras, las prejubilaciones y las políticas de austeridad eliminan la antigua casta de los maestros del taller. No se trata de defender los periódicos. Si tienen que morir, que mueran. Hay que defender el periodismo, en cualquier forma que adopte, porque nos proporciona un relato sobre nosotros mismos. El periodismo nos ayuda a entender qué somos y dónde estamos. Las voces nos hacen falta”.
- ‘La voz’, publicado en El País el 11 de noviembre del 2009
(Después de algún que otro conflicto con la dirección, Enric González pierde su columna en El País y vuelve a su condición de corresponsal desde Jerusalén)
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Estos últimos días, cada vez que intentaba acceder a mi correo, Gmail me respondía con este simpático mensaje.






