Hoy hace exactamente un año publicamos el primer post del blog ‘1881, una hemeroteca llena de historias‘.
Aquel día, Mercè Balada y yo misma nos colgábamos la etiqueta de “ratas de archivo” e iniciábamos la aventura de poner por escrito las historias más disparatadas, los acontecimientos más olvidados y las coberturas periodísticas más curiosas que encontramos en 128 años de La Vanguardia.
Desde entonces hemos publicado una treintena de posts y, sin quererlo ni beberlo, nos hemos “especializado” en “malos”. En historias de gente mala. No faltan los posts que hablen de hechos históricos como la llegada del hombre a la luna o la liberación de Ingrid Betancourt, pero los que más abundan son los de crónica negra. ¿Por qué? No lo sabemos muy bien. Nos encontramos un día escribiendo sobre la “Vampira de la calle Ponent” y ya no pudimos parar. Hay quinquis simpáticos, famosos asesinos en serie, estafadores históricos, pueblos con sangre en sus calles y mucho más.
Y la aventura sigue.
(Gracias, Balada, por hacer que todo esto sea tan divertido)






