“La hipotesis de Sapir-Whorf sobre el ‘relativismo lingüístico’, resumida al mínimo, dice que el pensamiento se forma a partir del lenguaje y que, como hablamos diferentes idiomas, cada comunidad crea su propia imagen del mundo, propia e intransferible. Las cosmovisiones ni coinciden ni son intercambiables. Por eso el diálogo, aunque no imposible, exige de sus participantes grandes dosis de esfuerzo, de paciente tolerancia y de voluntad de entendimiento y compenetración. La consciencia de que, al hablar con Otro, tengo delante a alguien que en ese mismo momento ve y comprende el mundo de manera diferente a la mía, resulta fundamental a la hora de crear la atmósfera para un diálogo positivo.
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La xenofobia, parece decir el griego Heródoto, es una enfermedad de sujetos miedosos y con complejo de inferioridad que tiemblan ante la perspectiva de verse obligados a reflejarse en el espejo de una cultura ajena”.